sábado, 16 de mayo de 2009

-¡No te imaginás lo que hay abajo de mi cama!
-¿Qué? ¿Qué tenés?
-Ah no, no te lo puedo decir.
-Dale, no te hagás la misteriosa.
-Es que en serio, no puedo.
-A ver, y ¿por qué no podés?
-Primero porque lo que guardo ahí es secreto y segundo porque si te lo mostrara tardarías en creerme que es real y cuando lo hicieras, no reaccionarías bien...
Hubo una pausa. Silencio. Una rueda gira y se encaja a la vez sobre otra. Se maquina una duda y nace la curiosidad.
-No entiendo.
-¿Qué es lo que no entendés?
-Por qué no te creería al principio...
-Porque ya te dije que lo que hay es impresionante e increíble. No- creíble.
-Bueno, basta. Ya generaste la suficiente intriga como para que insista en verlo.
Además, si no era tu intención mostrármelo, no lo habrías mencionado. Es más, vos querés que sepa lo que guardás.
-Es verdad. Pero te equivocás en algo: no me interesa que específicamente vos lo veas, da lo mismo quien sea con tal de ya no quedármelo todo yo, es demasiada carga.
-¿Carga?
-Más que carga es en realidad cargo, de consciencia.
-Mmm...Primero te hacés la misteriosa y ahora salís con el personaje turbio. ¿A dónde vas con esto?
-A dónde voy yo no es la pregunta. A dónde vas vos es lo que debería interesarte.
-¿Eh?
Ella se levantó de la cama.
-Parate por favor.
Levantó el acolchado y se arrodillo en el piso. Automáticamente él repitió el movimiento. Agachó su cabeza como buscando algo en la oscuridad entre el suelo y las tablas. Luego volvió su nuca hacia la luz.
-Miralo vos mismo.
Él metió su cabeza bajo la cama y sus ojos recorrieron el lugar en un rápido escaneo.
-¿Qué decís? Acá no hay nada.
-No estás mirando bien, metete adentro y lo vas a encontrar.
Apoyó su pecho contra el piso y se deslizó un poco dentro del hueco. La mitad de su cuerpo permaneció afuera.
En ese momento sintió una horrible puntada bajo sus costillas, y luego otra entre ellas. Y otra en su brazo, y después simplemente no cesaron. Fueron doce o infinitas. Quedó completamente inmóvil y la sangre bañó su ropa, pero cuando lo vio todavía seguía vivo. y allí, en un infierno bajo las tablas encontró su final.

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